¿Puede el calor extremo aumentar el riesgo de parto prematuro?

Las temperaturas extremas pueden afectar la salud durante el embarazo, una etapa en la que el organismo experimenta cambios fisiológicos que aumentan su vulnerabilidad al calor. Investigaciones recientes han encontrado una asociación entre la exposición a las olas de calor y una mayor probabilidad de parto prematuro, lo que plantea nuevos desafíos para la prevención y la atención de la salud materna e infantil.

calor extremo y el parto prematuro

El calor extremo y el parto prematuro son objeto de creciente interés científico. Las investigaciones sugieren que la exposición a temperaturas elevadas, especialmente durante las olas de calor, puede asociarse con complicaciones durante el embarazo. Esta relación adquiere mayor importancia en un contexto de aumento de las temperaturas y episodios de calor cada vez más intensos.

El 21 de octubre de 2026, la Organización Mundial de la Salud (OMS), junto con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), UNICEF y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), presentó un nuevo marco mundial para mejorar la vigilancia de los efectos del calor sobre la salud materna e infantil.

La iniciativa responde a la necesidad de comprender mejor estos riesgos y fortalecer las medidas de prevención, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

¿Qué relación existe entre el calor extremo y el parto prematuro?

El parto prematuro es aquel que ocurre antes de completar las 37 semanas de gestación. Puede tener distintas causas y constituye una preocupación importante para la salud neonatal, debido a que los bebés que nacen antes de tiempo presentan mayor riesgo de complicaciones respiratorias, dificultades de alimentación y otros problemas relacionados con la inmadurez de sus órganos.

La evidencia científica indica que las temperaturas elevadas pueden representar un factor ambiental adicional asociado con el nacimiento prematuro.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Nature Medicine, que reunió 198 estudios de 66 países, encontró que durante las olas de calor las probabilidades de parto prematuro fueron un 26 % mayores, en comparación con las condiciones de referencia utilizadas en los estudios.

La investigación también identificó un incremento aproximado del 4 % en las probabilidades de parto prematuro por cada aumento de 1 °C en la temperatura, según el conjunto de estudios analizados para esa comparación.

Estos resultados no significan que el calor extremo provoque necesariamente un parto prematuro. Se trata de asociaciones estadísticas observadas en diferentes poblaciones, y los efectos pueden variar según la intensidad y duración de la exposición, las condiciones ambientales y las características de cada embarazo.

¿Por qué las embarazadas son más vulnerables al calor?

Durante el embarazo, el organismo experimenta importantes adaptaciones fisiológicas para satisfacer las necesidades de la madre y del feto. Entre ellas se encuentran el aumento del volumen sanguíneo, del gasto cardíaco y de las demandas metabólicas.

Estos cambios también influyen en los mecanismos que permiten regular la temperatura corporal.

Cuando las temperaturas ambientales son elevadas, el cuerpo necesita disipar más calor mediante la sudoración y el aumento del flujo sanguíneo hacia la piel. Si el ambiente es muy húmedo, la evaporación del sudor se dificulta, lo que puede reducir la eficacia de este mecanismo de enfriamiento.

La exposición prolongada al calor puede favorecer la deshidratación, el agotamiento por calor y, en situaciones graves, el golpe de calor.

Aunque se han planteado distintos mecanismos biológicos para explicar la relación entre el calor extremo y el parto prematuro, todavía se necesitan investigaciones que permitan establecer con mayor precisión cómo intervienen estos procesos.

¿Qué otros efectos del calor durante el embarazo preocupan a la OMS?

El parto prematuro no es el único resultado de salud que merece atención.

El nuevo marco mundial de la OMS propone que los países vigilen también el bajo peso al nacer, las muertes fetales, los trastornos hipertensivos durante el embarazo y las consultas a establecimientos sanitarios durante episodios de calor extremo.

El objetivo es identificar posibles cambios en estos indicadores cuando aumentan las temperaturas y determinar si existe una relación que justifique nuevas investigaciones o intervenciones.

Es importante distinguir entre los resultados que cuentan con evidencia de asociación y aquellos que se incluyen como indicadores de vigilancia. La presencia de una condición en el marco de la OMS no significa que el calor haya sido demostrado como su causa directa.

El calor extremo también afecta a los recién nacidos y los niños

La preocupación de la OMS se extiende más allá del embarazo.

Los recién nacidos y los niños pequeños presentan características fisiológicas que pueden hacerlos especialmente vulnerables a las temperaturas elevadas. Además, dependen de sus cuidadores para mantener una hidratación adecuada y permanecer en ambientes seguros.

Según los datos difundidos por la OMS, en 2024 los menores de un año estuvieron expuestos a un 389 % más de días con olas de calor que durante el periodo de referencia de 1986 a 2005.

Asimismo, se estima que 1.500 millones de niños en todo el mundo están expuestos a olas de calor cada vez más frecuentes, prolongadas o intensas.

Estas cifras muestran que los efectos del calor sobre la salud infantil representan un desafío creciente para los sistemas sanitarios.

Cómo reducir los riesgos del calor extremo durante el embarazo

La prevención constituye una medida fundamental para proteger la salud materna frente a las temperaturas elevadas.

Durante los días de calor intenso, es recomendable mantener una hidratación adecuada, permanecer en espacios frescos y evitar la exposición prolongada al sol, especialmente durante las horas de mayor temperatura.

También conviene utilizar ropa ligera y transpirable, adaptar la actividad física a las condiciones ambientales y prestar atención a las alertas meteorológicas.

La aparición de mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas o sudoración excesiva durante la exposición al calor puede indicar una enfermedad relacionada con las altas temperaturas y requiere adoptar medidas de enfriamiento y valorar la necesidad de atención médica.

La confusión, las convulsiones o la pérdida de conciencia son señales de emergencia que requieren atención inmediata.

Durante el embarazo, las contracciones regulares antes de las 37 semanas, el sangrado vaginal, la pérdida de líquido amniótico o la disminución de los movimientos fetales también requieren evaluación obstétrica urgente, independientemente de la temperatura ambiental.

¿Qué propone la OMS para proteger la salud materna e infantil?

El nuevo documento, titulado «Priority indicators to monitor the impact of heat exposure on maternal, newborn and child health» (Indicadores prioritarios para vigilar el impacto de la exposición al calor en la salud materna, neonatal e infantil), establece un conjunto de indicadores prioritarios para mejorar la vigilancia de los efectos del calor sobre las embarazadas, los recién nacidos y los niños.

La propuesta consiste en analizar conjuntamente los datos de salud y la información ambiental, como las temperaturas registradas durante los episodios de calor extremo.

De esta manera, las autoridades sanitarias podrán identificar comunidades más vulnerables, detectar posibles aumentos de complicaciones y fortalecer la preparación de los establecimientos de salud.

La OMS también insta a los países a desarrollar planes de acción adaptados a sus condiciones locales, reforzar los sistemas de alerta temprana e incorporar los riesgos climáticos en la planificación sanitaria.

La relación observada entre el calor extremo y el parto prematuro pone de manifiesto la importancia de continuar investigando sus efectos y fortalecer las estrategias de prevención. Aunque la exposición al calor no determina por sí sola el resultado de un embarazo, reconocerla como un posible factor de riesgo ambiental permite avanzar hacia una mayor protección de la salud materna e infantil.


Datos bibliográficos

1. Organización Mundial de la Salud. (2026, 21 de octubre). Se publica un nuevo marco mundial para el seguimiento de los crecientes riesgos por calor extremo para la salud de las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños. Comunicado oficial de la OMS.

2. World Health Organization. (2026). Priority indicators to monitor the impact of heat exposure on maternal, newborn and child health. Ginebra: WHO. Documento técnico oficial.

3. Lakhoo, D. P., Brink, N., Radebe, L., et al. (2025). A systematic review and meta-analysis of heat exposure impacts on maternal, fetal and neonatal health. Nature Medicine, 31, 684–694. https://doi.org/10.1038/s41591-024-03395-8.

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