¿Por qué están ocurriendo tantos terremotos?
¿Realmente están ocurriendo más terremotos que antes? Conoce qué muestran los registros científicos, por qué nuestra percepción puede haber cambiado y qué relación tienen la actividad sísmica, la preparación y la protección de la salud.

¿Por qué están ocurriendo tantos terremotos? Es la pregunta que muchas personas se hacen ante los movimientos sísmicos registrados recientemente en distintas partes del mundo. En las últimas semanas, terremotos de gran magnitud en países como Venezuela, Colombia e Indonesia han vuelto a centrar la atención en estos fenómenos naturales y a plantear otra interrogante importante: ¿realmente están ocurriendo más terremotos que antes o ahora somos más conscientes de ellos?
La actividad sísmica forma parte de la dinámica natural de la Tierra y ocurre continuamente en diferentes regiones del planeta. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) localiza alrededor de 20,000 eventos sísmicos en todo el mundo cada año, aproximadamente 55 al día. La mayoría no corresponde a los grandes terremotos destructivos que suelen ocupar los titulares.
En un mundo más conectado: sabemos casi inmediatamente dónde tiembla
Hace algunas décadas, un terremoto ocurrido al otro lado del mundo podía no convertirse en noticia internacional, especialmente si no provocaba grandes daños. Hoy, las redes sismológicas, los teléfonos inteligentes, las aplicaciones de alerta, los medios digitales y las redes sociales permiten conocer un movimiento sísmico pocos minutos después de producirse.
Además, existen muchos más instrumentos capaces de detectar movimientos sísmicos pequeños. El USGS señala que sus catálogos contienen actualmente más eventos no porque necesariamente estén ocurriendo más, sino porque hay más instrumentos y una mayor capacidad para detectarlos. A esto se suman las mejoras en las comunicaciones, que permiten que la población conozca con rapidez terremotos ocurridos incluso a miles de kilómetros de distancia.
Esta combinación de mayor capacidad de detección y acceso prácticamente inmediato a la información puede contribuir a la percepción de que actualmente tiembla más. Sin embargo, para determinar si realmente existe un aumento de la actividad sísmica mundial no basta con observar los terremotos ocurridos durante unas pocas semanas: es necesario compararlos con los registros de períodos anteriores.
¿Está aumentando la actividad sísmica mundial?
Los registros históricos ayudan a poner estas variaciones en perspectiva. Desde aproximadamente el año 1900, cuando comienzan los registros sísmicos globales más fiables —es decir, cuando se dispone de datos suficientemente sistemáticos y comparables a escala mundial—, se espera un promedio de 16 terremotos de magnitud 7,0 o superior al año. Este punto de referencia no es arbitrario: antes de esa fecha, los registros eran incompletos o limitados a regiones concretas, mientras que a partir del siglo XX comienzan a consolidarse redes sismológicas más organizadas que permiten estimaciones globales más consistentes.
Sin embargo, esta cifra no se repite exactamente cada año. Algunos años registran más terremotos de gran magnitud y otros menos, sin que estas variaciones demuestren por sí solas un aumento de la actividad sísmica mundial.
El número de terremotos importantes no es exactamente igual todos los años. El USGS explica que los aumentos y disminuciones temporales en la actividad sísmica forman parte de las fluctuaciones naturales y que la coincidencia de varios terremotos en un determinado período no demuestra, por sí sola, que esté aumentando la sismicidad mundial.
Una mirada a 2025 permite observar esta variabilidad en un período reciente. Según el catálogo del USGS, durante ese año se registraron 16 terremotos de magnitud 7,0 o superior en diferentes regiones del mundo. Estos eventos tampoco se distribuyeron uniformemente: hubo meses sin terremotos de esa magnitud y otros en los que ocurrieron varios en un período relativamente corto. En julio, por ejemplo, se registraron eventos de magnitud 7 o superior en Alaska, la región de Kamchatka y cerca de la isla Macquarie, incluido el terremoto de magnitud 8,8 de Kamchatka del 29 de julio.
| Mes de 2025 | Ejemplo de terremoto de magnitud ≥7 |
|---|---|
| Enero | Tíbet, China — M 7,1, 7 de enero |
| Febrero | Región de las Islas Caimán — M 7,6, 8 de febrero |
| Marzo | Myanmar — M 7,7, 28 de marzo; Tonga — M 7,0, 30 de marzo |
| Abril | No se registró un terremoto ≥7,0 en el catálogo del USGS |
| Mayo | Paso de Drake — M 7,4, 2 de mayo |
| Junio | No se registró un terremoto ≥7,0 |
| Julio | Alaska — M 7,3, 16 de julio; Kamchatka — M 7,4, 20 de julio; región de Macquarie — M 7,0, 28 de julio; Kamchatka — M 8,8, 29 de julio |
| Agosto | Paso de Drake — M 7,5, 22 de agosto |
| Septiembre | Kamchatka — M 7,4, 13 de septiembre y M 7,8, 18 de septiembre |
| Octubre | Filipinas — M 7,4 y Paso de Drake — M 7,6, ambos el 10 de octubre |
| Noviembre | No se registró un terremoto ≥7,0 |
| Diciembre | Alaska — M 7,0, 6 de diciembre; Japón — M 7,6, 8 de diciembre |
Fuente: U.S. Geological Survey (USGS). Registro mundial de terremotos de magnitud 7,0 o superior, 2025.
Estos antecedentes ayudan a comprender que la concentración temporal de varios terremotos importantes no es exclusiva de 2026 y que, para determinar si existe un cambio real en la actividad sísmica mundial, es necesario analizar los registros a largo plazo y no solamente los eventos ocurridos durante unas pocas semanas.
¿Temblor, sismo o terremoto?
En el lenguaje cotidiano es frecuente llamar temblor a un movimiento leve y terremoto a uno que provoca daños. Sin embargo, desde el punto de vista científico no existe una magnitud universal a partir de la cual un temblor pase oficialmente a convertirse en terremoto.
Los términos sismo y terremoto describen el mismo fenómeno físico: una liberación repentina de energía en la Tierra que produce ondas sísmicas. La magnitud mide la energía liberada, mientras que la intensidad describe los efectos del movimiento en un lugar determinado.
Por eso un terremoto de gran magnitud no necesariamente produce los mismos daños en todas las localidades. La profundidad, distancia al epicentro, características del terreno, calidad de las construcciones y densidad de población influyen considerablemente en sus consecuencias.
¿Qué hace que se produzca un terremoto?
La superficie de la Tierra está dividida en grandes fragmentos llamados placas tectónicas, que se desplazan lentamente debido a la dinámica interna del planeta. Sin embargo, sus bordes y las fallas que atraviesan la corteza no siempre se mueven libremente. En algunas zonas pueden permanecer bloqueados mientras continúa acumulándose tensión en las rocas.
Cuando esa tensión supera la resistencia de las rocas, se produce un desplazamiento repentino a lo largo de una falla y la energía acumulada se libera en forma de ondas sísmicas. Estas ondas se propagan por la Tierra y producen el movimiento del terreno que percibimos como un sismo o terremoto.
Por esta razón, gran parte de la actividad sísmica mundial se concentra cerca de los límites entre placas tectónicas y de grandes sistemas de fallas. Sin embargo, también pueden producirse terremotos en el interior de las placas.
Colombia, Venezuela y el Anillo de Fuego
Los terremotos recientes también han despertado preguntas sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa región caracterizada por elevada actividad sísmica y volcánica.
Colombia posee una situación tectónica particularmente compleja. Frente a su costa del Pacífico, la placa de Nazca se introduce debajo de la placa Sudamericana, un proceso denominado subducción. El USGS sitúa esta convergencia dentro del gran sistema tectónico del margen pacífico sudamericano. El potente terremoto de magnitud 7,4 que afectó el oeste de Colombia el 10 de agosto se produjo en este contexto de elevada actividad tectónica.
Venezuela presenta un escenario diferente. Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio estuvieron relacionados con la zona de interacción entre las placas del Caribe y Sudamericana. El norte venezolano posee importantes sistemas de fallas asociados a este límite tectónico.
Por eso no es preciso afirmar simplemente que todos los terremotos de Colombia y Venezuela pertenecen al Anillo de Fuego. El margen pacífico colombiano sí está asociado al sistema del Anillo de Fuego, mientras que la sismicidad venezolana está principalmente vinculada al límite Caribe-Sudamérica.
Indonesia, por su parte, se encuentra en una de las regiones tectónicamente más activas del planeta y forma parte del Anillo de Fuego del Pacífico. El terremoto de magnitud 7,7 registrado el 15 de agosto de 2026 en el este del país tuvo su epicentro en el mar, cerca de la isla de Flores, perteneciente a la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El sismo provocó víctimas, daños en viviendas e infraestructura y deslizamientos, además de activar una alerta de tsunami. Posteriormente se registraron pequeñas olas de tsunami y la alerta fue retirada por las autoridades.
¿Están relacionados los terremotos que ocurren en distintas partes del mundo?
Que varios terremotos importantes ocurran con pocos días o semanas de diferencia puede generar la impresión de que existe una cadena de eventos conectados. Sin embargo, la proximidad en el tiempo no significa necesariamente que tengan una causa común. Los terremotos pueden concentrarse temporalmente y el número de eventos registrados varía de un período a otro como parte de las fluctuaciones naturales de la actividad sísmica.
Un terremoto de gran magnitud sí puede modificar las tensiones de la corteza terrestre y favorecer nuevos movimientos en las fallas cercanas, lo que explica la aparición de muchas réplicas después de un evento principal. También se ha documentado el llamado desencadenamiento dinámico, en el que las ondas generadas por un gran terremoto pueden alterar temporalmente fallas situadas a considerable distancia.
Sin embargo, esto no significa que cada terremoto que ocurre posteriormente en otra región del planeta haya sido provocado por el anterior. Para establecer una relación entre dos eventos, los sismólogos deben analizar su localización, las fallas involucradas, el mecanismo de ruptura y el contexto tectónico.
En el caso de los terremotos recientes de Colombia, Venezuela e Indonesia, cada región presenta características tectónicas propias. Que hayan ocurrido relativamente próximos en el calendario no constituye, por sí mismo, evidencia de una cadena sísmica mundial ni de que un terremoto haya desencadenado los demás.
Cuando un terremoto se convierte en una emergencia de salud pública
Más allá de la geología, un terremoto puede convertirse rápidamente en una importante emergencia sanitaria.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los terremotos pueden provocar traumatismos y muertes por derrumbes, incendios o tsunamis. Después del impacto inicial pueden aparecer infecciones en heridas, interrupciones en la atención de enfermedades crónicas, dificultades en los servicios maternos y neonatales y mayores necesidades de atención psicosocial.
También pueden quedar dañados hospitales, carreteras, sistemas de agua, electricidad y comunicaciones, dificultando que pacientes, profesionales sanitarios y medicamentos lleguen donde son necesarios.
Prepararse también protege la salud
Aunque no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá un terremoto, estar preparados puede ayudar a reducir sus consecuencias y proteger la salud y la seguridad de la familia. Tener un plan familiar de emergencia permite establecer con anticipación cómo comunicarse y dónde reunirse si sus integrantes quedan separados, identificar las necesidades de niños, adultos mayores o personas que requieren asistencia y mantener disponibles medicamentos y suministros esenciales.
También es recomendable contar con un kit de emergencia y conocer las zonas más seguras del hogar.
Durante el movimiento, una de las recomendaciones ampliamente aceptadas es agacharse, cubrirse y agarrarse (Drop, Cover and Hold On): bajar al suelo, proteger especialmente cabeza y cuello bajo una mesa o escritorio resistente y sujetarse hasta que termine el movimiento. Si se está dentro de un edificio, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) recomienda no correr hacia el exterior mientras está temblando.
Información y preparación, no miedo
Los terremotos forman parte de la dinámica natural de la Tierra y no pueden predecirse con exactitud. La ciencia, sin embargo, permite comprender mejor los procesos que los originan, identificar las regiones de mayor riesgo y desarrollar medidas para reducir sus consecuencias sobre las personas y las comunidades.
Por eso, frente a estos fenómenos, la respuesta más útil es recurrir a información procedente de organismos científicos y fortalecer la preparación. Conocer qué hacer antes, durante y después de un terremoto no es solamente una cuestión de protección civil: también es una medida de prevención y protección de la salud.
Bibliografía
- U.S. Geological Survey (USGS). Why are we having so many (or so few) earthquakes? Has naturally occurring earthquake activity been increasing? Earthquake Hazards Program.
- World Health Organization (WHO). Earthquakes. Health Topics. Geneva: World Health Organization.
- U.S. Geological Survey (USGS). What should I do DURING an earthquake? Earthquake Hazards Program.
- U.S. Geological Survey (USGS). Resources for Reducing Risk, Building Resilience.
