Ahogamientos: una causa de muerte prevenible

Los ahogamientos provocan cerca de 300 000 muertes cada año en el mundo y figuran entre las principales causas de muerte en niños y adolescentes. Conocer sus factores de riesgo y aplicar medidas de prevención puede salvar miles de vidas.

Ahogamientos

Ahogamientos: cada año, cerca de 300 000 personas fallecen por esta causa en todo el mundo, una tragedia que en muchos casos podría evitarse mediante medidas sencillas de prevención. Aunque suelen asociarse con accidentes durante las vacaciones o actividades recreativas, los ahogamientos constituyen un importante problema de salud pública que afecta a personas de todas las edades y puede ocurrir en piscinas, playas, ríos, lagos, pozos e incluso durante inundaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que los niños pequeños, los adolescentes y las personas que viven en países de ingresos bajos y medianos soportan la mayor carga de esta causa prevenible de muerte. A pesar de que las tasas mundiales de mortalidad han disminuido en las últimas dos décadas, los ahogamientos continúan cobrando cientos de miles de vidas cada año.

El ahogamiento es una emergencia médica

La OMS define el ahogamiento como el proceso mediante el cual una persona presenta dificultades para respirar debido a la inmersión o sumersión en un líquido. El desenlace puede variar desde una recuperación completa hasta lesiones permanentes o la muerte.

Aunque muchas personas relacionan los ahogamientos con playas y piscinas, estos pueden ocurrir en cualquier lugar donde exista agua. Ríos, lagos, canales, estanques, pozos, bañeras e incluso recipientes con poca profundidad pueden representar un riesgo, especialmente para los niños pequeños cuando no existe una supervisión adecuada.

Contrario a lo que muchas personas creen, un ahogamiento no siempre termina en fallecimiento. Algunas personas sobreviven, aunque pueden desarrollar lesiones cerebrales por la falta de oxígeno, especialmente cuando el rescate se retrasa.

Los ahogamientos siguen siendo un desafío para la salud pública

Aunque la mortalidad mundial por ahogamiento ha disminuido aproximadamente un 38 % desde el año 2000, esta causa de muerte sigue representando una importante carga para los sistemas de salud y para las familias. La OMS destaca que la reducción observada aún no es suficiente para alcanzar diversos Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la salud, la seguridad y el bienestar infantil. 

El problema afecta prácticamente a todos los países, pero la mayor parte de las muertes ocurre en regiones de ingresos bajos y medianos, donde existen menos medidas de seguridad, menor acceso a la enseñanza de la natación y mayores riesgos asociados al transporte acuático y a la exposición cotidiana al agua. 

¿Quiénes tienen mayor riesgo de ahogarse?

Los niños pequeños representan el grupo más vulnerable. Casi una cuarta parte de todas las muertes por ahogamiento ocurre en menores de cinco años, y esta es la cuarta causa de muerte entre los niños de uno a cuatro años. También constituye la tercera causa de muerte entre los niños de cinco a catorce años. 

La OMS señala que el riesgo aumenta porque los niños pequeños aún no desarrollan la capacidad para identificar situaciones peligrosas y, en muchos casos, no saben nadar. Además, basta un breve descuido para que ocurra un accidente, especialmente cuando no existe supervisión constante por parte de un adulto. 

Los hombres también presentan un riesgo significativamente mayor que las mujeres. Según diversos estudios, esto se relaciona con una mayor exposición a actividades acuáticas y con conductas de riesgo, como nadar solos, consumir alcohol antes de entrar al agua o practicar navegación sin las medidas de seguridad adecuadas. 

Factores que aumentan el riesgo de los ahogamientos

Diversos factores pueden incrementar la probabilidad de sufrir un ahogamiento.

Uno de ellos es la pobreza, ya que millones de personas utilizan diariamente ríos, lagos o pozos abiertos para obtener agua, bañarse o lavar ropa, aumentando la exposición al riesgo. 

También existen riesgos relacionados con determinadas ocupaciones. Los pescadores, por ejemplo, trabajan frecuentemente en condiciones climáticas adversas y pueden enfrentarse a tormentas o embarcaciones inseguras. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que más de 32 000 pescadores fallecen cada año mientras realizan su trabajo. 

El cambio climático constituye otro factor cada vez más importante. Las inundaciones representan una de las principales causas de muerte por desastres naturales y aproximadamente tres cuartas partes de las personas que fallecen durante estos eventos lo hacen por ahogamiento. Las olas de calor también incrementan el riesgo al favorecer que más personas acudan a playas, ríos y piscinas para refrescarse. 

Asimismo, los viajes en embarcaciones sobrecargadas, sin chalecos salvavidas o en condiciones meteorológicas desfavorables aumentan considerablemente el peligro, especialmente en regiones donde el transporte acuático está poco regulado. 

Cómo prevenir los ahogamientos

La mayoría de los ahogamientos pueden prevenirse mediante intervenciones relativamente sencillas.

La primera medida consiste en mantener una supervisión activa y permanente de los niños cuando se encuentran cerca del agua. La vigilancia debe ser continua y realizada por un adulto responsable, incluso cuando el niño utilice flotadores o se encuentre en una piscina poco profunda.

Otra estrategia eficaz es limitar el acceso a zonas peligrosas mediante cercas alrededor de las piscinas, tapas de seguridad en pozos y barreras físicas que impidan que los niños pequeños lleguen al agua sin supervisión. 

La OMS también recomienda enseñar a los niños habilidades básicas de natación, seguridad acuática y rescate seguro dentro de programas organizados que garanticen instructores capacitados, áreas de entrenamiento seguras y una adecuada supervisión. 

Además, es recomendable:

  • utilizar siempre chalecos salvavidas certificados durante actividades acuáticas y navegación;
  • evitar el consumo de alcohol antes de nadar o conducir embarcaciones;
  • respetar las señales de advertencia en playas, ríos y lagos;
  • no nadar solo, especialmente en aguas abiertas;
  • vigilar las condiciones meteorológicas antes de realizar actividades acuáticas.

Señales de que una persona se está ahogando

Existe una idea muy extendida de que una persona que se está ahogando siempre grita, agita los brazos o pide ayuda desesperadamente. Sin embargo, la realidad suele ser muy diferente. La descripción clásica de la respuesta instintiva al ahogamiento (Instinctive Drowning Response), desarrollada por el investigador Francesco A. Pia y posteriormente difundida por el rescatista Mario Vittone, explica que las personas suelen concentrar todos sus esfuerzos en intentar respirar y mantenerse a flote, por lo que con frecuencia no pueden pedir ayuda.

Reconocer estas señales puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Signos que deben alertarte

  • La cabeza permanece muy baja en el agua, con la boca apenas por encima de la superficie.
  • La persona no puede pedir ayuda porque su prioridad es intentar respirar.
  • Permanece en posición vertical y realiza movimientos para mantenerse a flote, sin avanzar.
  • Los brazos se extienden hacia los lados o presionan el agua hacia abajo, en un intento instintivo por mantenerse a flote.
  • La respiración es rápida, dificultosa o intermitente.
  • La mirada puede estar fija o perdida.
  • El cabello puede cubrir los ojos o la cara sin que la persona intente apartarlo.
  • Si no recibe ayuda, puede sumergirse en pocos segundos.

Qué hacer si una persona se está ahogando

Ante una persona que parece estar ahogándose, la prioridad es actuar con rapidez sin poner en peligro la propia vida.

Siempre que sea posible, debe intentarse ayudar desde un lugar seguro utilizando una cuerda, un salvavidas o cualquier objeto flotante. Entrar al agua para realizar un rescate solo debe hacerse si la persona cuenta con entrenamiento adecuado, ya que muchos rescatistas improvisados terminan convirtiéndose también en víctimas.

Una vez que la persona ha sido retirada del agua, debe comprobarse si responde y si respira normalmente y solicitar asistencia médica de inmediato. Si no presenta respiración o pulso y se dispone de entrenamiento en reanimación cardiopulmonar (RCP), esta debe iniciarse mientras llegan los servicios de emergencia.

La prevención puede salvar cientos de miles de vidas

Los ahogamientos representan una emergencia de salud pública que, en gran medida, puede evitarse. La supervisión constante de los niños, el aprendizaje de habilidades básicas de natación, el uso de chalecos salvavidas y la adopción de medidas de seguridad en piscinas, playas y embarcaciones pueden reducir significativamente el número de víctimas.

La OMS considera que invertir en programas de cuidado infantil y enseñanza de la natación podría evitar la muerte de 774 000 niños antes de 2050, además de prevenir cientos de miles de lesiones graves y generar importantes beneficios económicos para los países. 

Con motivo del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se conmemora cada 25 de julio, la OMS y las Naciones Unidas recuerdan que ninguna muerte por ahogamiento debe considerarse inevitable. La educación, la prevención y las políticas públicas pueden marcar la diferencia y salvar miles de vidas cada año.


Bibliografía

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Drowning. World Health Organization. Actualizado el 1 de mayo de 2026.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Global status report on drowning prevention 2024. Ginebra: World Health Organization; 2024.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). WHO guideline on the prevention of drowning through provision of day-care and basic swimming and water safety skills. Ginebra: World Health Organization; 2021.
  • Pia FA. The Instinctive Drowning Response.
  • Vittone M. Drowning Doesn’t Look Like DrowningOn Scene Magazine. 2006.

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